Todo final implica un nuevo principio!

sábado, 21 de enero de 2012

Vive!


Obediencia, gobernantes y obedientes, paciencia, si eres esclavo necesitas mucha de ésta, sinceridad, ¿y porque no ser sincero? Un clavo saca a otro clavo pero siempre quedan agujeros. Ya no formulo mas preguntas, ¿para que? Si cuanto mas lo piensas mas difícil resulta. ¿Problemas? Eso solo hace daño, si le das importancia, con el paso de los años, puede que acabes comportándote como un extraño. Puedes pensar lo que quieras, creer en Dios, en Mahoma o en lo que te sugieran, es tú pensamiento, son tus ocurrencias, son tus actos y sus posibles consecuencias.
Así que, que mas da lo que yo cuente, que mas da lo que yo escriba, puedo hablar sobre ilusiones o cuestiones alternativas, puedo contarte cosas que jamás creerías, pero que importancia me darías?
Probablemente ninguna, de las cosas que existen tan solo valoras una, tú vida, vivirla día a día, siendo un egoísta, un simple materialista.
Y seguramente pensarás:”¿Y que mas da, soy yo, es mi vida y a nadie le importará, que efecto tendrá?” Pues es algo fatídico, incomprensible, como cuando te cuentan un cuento mítico. Porque, ¿para qué tener miedo a disfrutar de la vida, a disfrutar de cómo somos? Si nos acobardamos entonces si estaremos dentro de la boca del lobo.
Ya no vivimos bajo una dictadura, la vida en sí ya no es tan dura, somos dueños cada uno de la nuestra, vive la tuya y demuestra, que cuando descubres que no hay limitaciones, puedes vivir sin dar explicaciones.

Soy!


Que Quién soy? Soy quien quiero ser siendo a su vez quien siento que realmente soy.
No te diré como me llamo, no te saludaré como el resto de los hombres, sólo revelaré que mi nombre es mi corazón, y mis apellidos la inteligencia y la razón. Las personas en las que prevalece el interés se fijarán en mis apellidos, esperando de mí lo mejor, con el deseo de que les regale un futuro prometedor, mientras que las que van más allá, se fijarán en mi interior, querrán descubrir lo que oculta mi corazón, lo que siento, y sin esperar un solo momento, hacerme feliz, como todos merecemos y como merezco.
Ante todo que prevalezcan los sentimientos, sin arrepentimientos, con ilusión y sin que desaparezcan los sueños, porque los sueños son la esperanza de cada día, y la esperanza es sinónimo de vida.
Y ahora yo me pregunto, más que nada por darle claridad a este asunto…
Sabes quién eres?
Por si lo dudas, deja que te preste algo de ayuda…
Sientes? No dudaré de tu respuesta, aunque se que admitirlo en ocasiones cuesta
Y si sientes, si tienes un corazón que mezcla el amor con la razón y no te miente, serás capaz de hacerle frente?
Enfréntate al mundo, grítales lo que sientes, y sino eres capaz, del resto no serás diferente, de aquellos que le tienen miedo al pensamiento general de la gente y a sus comentarios, así que admítelos, revélalos, exprésalos, no te los guardes, porque persona que no siente, persona que no es nadie.

El camino de la vida...


He seguido caminando, no he parado, nunca miré atrás, el equipaje resultaba demasiado pesado. Hoy me he dado cuenta de que andar por andar sin rumbo fijo acaba haciendo que te pierdas. “Aquí y ahora”, delante de mí, se alza el camino perfecto a seguir. No me guiaré ni por acertijos ni estrategias complicadas, todo se hace más fácil con las “cosas claras”. Una vez decidido el destino, y comprometido a serle fiel sólo a ese cometido, sin rendición ni descanso, y sin dar ningún paso en falso, hacia él me dirijo. Por supuesto, que como en casi todo en esta vida, tengo unas claves que me ayudarán a lograrlo poco a poco, día a día. La primera es darlo “Todo”, a cada instante, todo lo que demuestre será importante. La segunda es “Respirar” hondo, no desesperarse ni agobiarse, tarde o temprano llegaré al final y si he luchado lo suficiente se me recompensará. La tercera es “Observar”, que los pequeños detalles esconden los tesoros mejor guardados, y los ojos con los que se observa, para algunos, es lo más apreciado. La cuarta es tener claro que “Nada” que se interponga podrá pararnos, hay una meta, un sueño y hay que lograrlo. La quinta es “Corazón”, las decisiones importantes se toman con él, siendo sinceros con nosotros mismos, sin miedo a que la decepción genere otro abismo, siempre con ganas, porque está claro que quien no arriesga no gana. La sexta es tener claro que sólo existe una dirección, “Adelante”, queda prohibido retroceder, importa el presente y avanzar hacia el futuro sin ceder. La séptima es que “Tú” eres el único que podrá conseguirlo, no tendrás ayuda, nadie regalará nada, y aunque suene a faena, deberás ganarte cada centímetro del recorrido, pero créeme, valdrá la pena. Y la última y la más importante de todas, es que todo pensamiento que me recorra siempre va referido a “TI”, y eso es lo que me da tantas fuerzas. Objetivo fijado, claves claras, ahora viene la mayor aventura, recorrerlo.

Una vez más.


Una vez más, como tantas veces antes, una más, pero a la vez  tan distinta, inolvidable, a la vez que algo pide a gritos que se extinga. Que fácil sería cerrar la ventana que da al exterior, dejar de abrazar al miedo, dejar que susurre el interior  al oído de lo que nunca debió marcharse de él mismo, sellar el abismo que va dejando el camino. Imposible. Tal vez no es fácil vivir aquí y ahora siendo frágil, una ágil mente, pero un lento corazón. Duele caer cuando más alto crees que estás, cuando crees que nada te va a derrumbar, entonces piensas en lo que te impulsó a llegar arriba, atravesando obstáculos, pero en esta ocasión, lo que desapareció fue el camino bajo mis pies. La piel, helada, los ojos, sumidos en un profundo vacío, provocando que ya no quieran ni ver. Jamás hay que perder la esperanza decían, no la he perdido aún, es sólo que ahora descansa, lo merecía.
¿Y ahora hacia donde? A la deriva, a esperar un soplo de viento, a recobrar el aliento, a quedarme en calma de nuevo, observando, sólo eso. Silencio, esa sería la mejor compañía, aunque tan sólo fuesen un par de días. Luego esperaría, ¿a que? No lo sé. Se que escogí muchas veces el camino equivocado, por aire, mar y tierra, y cuando creí estar apunto de encontrar el válido, otra puerta se me cierra. Ayer fue un día tan distinto a hoy, y mañana…bueno, para ser sincero, a ese aún lo espero. Nunca dejé de caminar, ni creo que lo haga, es sólo que ahora ya me canso, y creo que es la hora de parar y hacer un merecido descanso.


Te Quiero!


Decir “Te Quiero” es una de las cosas más difíciles de la vida. Dos palabras tan simples aparentemente, pero que detrás encierran mucho contenido. Querer implica sobretodo demostrar y dejar de hablar, que con la mirada sobran palabras si se quiere de verdad.
Y de los ojos a la boca, que la mayor satisfacción es hacerte sonreír, y toda sonrisa es poca. Querer significa ser un apoyo constante, un muro infranqueable donde apoyarte para cada día, no tener que levantarte porque evitará tu caída. ¿Querer? Abrazarte cuando quieras y cuando necesites, recoger tus lágrimas si lloras, calmarte cuando grites. Si tras esta descripción me queda corto el significado, complétalo observando mi cara y mi ánimo cuando estás a mi lado. Sé lo que implica, y aún así, ¿sabes qué? Quiero quererte!

jueves, 19 de enero de 2012

Caminar...

Y como un ignorante más camino entre calles y avenidas, creyendo que el amor huyó por un callejón alguna de aquellas noches frías, recuerdo haberme fijado bien en la piedra con la que tropecé, pero las malas costumbres no se pierden y caí otra vez, siempre tuve fe, eso es cierto, pero ahora tantas sombras lóbregas me generan desconcierto, siempre pensé que observaría aquella farola encendida, pero la luz se apagó para no volver igual que se va la vida, no niego que hayan buenos técnicos que las reparen si la calle lo ansía, pero está claro que jamás volverá a brillar como el primer día. Quizás la solución sería caminar por otras calles, andar por otras avenidas, fijarme en otra farola, pero el paseo exige que siga una dirección sola. La calma pide paciencia, la necesidad que se le complazca y la esperanza simplemente su propia existencia, pero aún así sé que en algún momento volveré a llegar al final del camino extenuante, y allí donde observaba a aquella farola, habrá otro caminante, con más o menos recorrido que yo, pero de cualquier modo, ese camino lo atravesamos todos, y costará llegar al final, las piernas pedirán parar, la voluntad por fuerte que sea se debilitará y el corazón se detendrá en el momento que los ojos vean lo que los oídos no quieren escuchar pero el alma exigirá luchar, al fin y al cabo, si el camino es tan largo, es porque en el final espera otra farola cuya luz brillará con más intensidad que la anterior y me enseñará una valiosa lección tras un enorme sin vivir, lo que ha estado siempre a nuestro lado es bueno, lo que queda por descubrir es aún mejor. Y en el caso de que al final del camino solo haya otro fracaso, sabré y soy sincero, de que en aquella avenida, al final de aquella calle, entre sombras, me paré a observar como brillaba la luz de una farola y disfruté de ello, y me consolará saber que yo fui el primero y lo asumo, como el primero ninguno.