He
seguido caminando, no he parado, nunca miré atrás, el equipaje resultaba
demasiado pesado. Hoy me he dado cuenta de que andar por andar sin rumbo fijo
acaba haciendo que te pierdas. “Aquí y ahora”, delante de mí, se alza el camino
perfecto a seguir. No me guiaré ni por acertijos ni estrategias complicadas,
todo se hace más fácil con las “cosas claras”. Una vez decidido el destino, y comprometido
a serle fiel sólo a ese cometido, sin rendición ni descanso, y sin dar ningún
paso en falso, hacia él me dirijo. Por supuesto, que como en casi todo en esta vida, tengo
unas claves que me ayudarán a lograrlo poco a poco, día a día. La primera es
darlo “Todo”, a cada instante, todo lo que demuestre será importante. La
segunda es “Respirar” hondo, no desesperarse ni agobiarse, tarde o temprano
llegaré al final y si he luchado lo suficiente se me recompensará. La tercera
es “Observar”, que los pequeños detalles esconden los tesoros mejor guardados,
y los ojos con los que se observa, para algunos, es lo más apreciado. La
cuarta es tener claro que “Nada” que se interponga podrá pararnos, hay una
meta, un sueño y hay que lograrlo. La quinta es “Corazón”, las decisiones
importantes se toman con él, siendo sinceros con nosotros mismos, sin miedo a
que la decepción genere otro abismo, siempre con ganas, porque está claro que
quien no arriesga no gana. La sexta es tener claro que sólo existe una
dirección, “Adelante”, queda prohibido retroceder, importa el presente y
avanzar hacia el futuro sin ceder. La séptima es que “Tú” eres el único que
podrá conseguirlo, no tendrás ayuda, nadie regalará nada, y aunque suene a
faena, deberás ganarte cada centímetro del recorrido, pero créeme, valdrá la
pena. Y la última y la más importante de todas, es que todo pensamiento que me
recorra siempre va referido a “TI”, y eso es lo que me da tantas fuerzas. Objetivo
fijado, claves claras, ahora viene la mayor aventura, recorrerlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario